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Categoría: Valores Santander

La Audiencia Nacional equipara los Valores Santander a las preferentes de las cajas

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  • Los magistrados Murillo, Palacios y González deciden investigar la comercialización de estos productos para determinar si existió un posible «engaño». Además, culpan al juez Moreno, que archivó la denuncia de 90 afectados, de no «investigar los hechos denunciados».

Colocación masiva, a un perfil de cliente inapropiado, en momentos de turbulencias financieras, con una información deficiente que les hizo pensar que estaban contratando un producto más seguro… La cascada de motivos por los que la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional ha decidido investigar los ‘Valores Santander’ son idénticos a los que muchos jueces de toda España fundamentan sus fallos para condenar a las antiguas cajas frente a sus clientes por las preferentes. Otro duro golpe al banco presidido por Emilio Botín por un producto cuya comercialización ya ha sido sancionada por la CNMV en dos ocasiones.

Pero los magistrados Ángela Murillo, Teresa Palacios y Carmen Paloma González Pastor no sólo señalan al banco, sino que en su auto ejercen una dura crítica al juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que decidió archivar  la querella presentada en febrero de 2014 por 90 clientes del Santander que acusaban a la entidad de la comercialización fraudulenta en septiembre de 2007 del producto financieroValores Santander. La emisión se realizó en nueve días hábiles para 129.000 personas y reportó al banco un ingreso de 7.000 millones de euros. Los letrados culpan en su escrito a Ismael Moreno no sólo «no practicar ninguna diligencia previa, sino el sobreseimiento libre de las actuaciones, sin que le precediera la mínima instrucción en investigación de los hechos denunciados».

Los tres magistrados, además, le reprochan ahora «la nebulosa de algunas de sus apreciaciones» y sospechan que el banco podría no haber suministrado «convenientemente la oportuna información sobre el producto» a los clientes que lo adquirieron. Incluso, en su auto, justifican la apertura de una nueva investigación para determinar si en «los hechos denunciados, conforme a lo expuesto, y sobre los que planea la duda de si al tiempo de mover la voluntad de los potenciales suscriptores del producto, pudo existir el elemento del engaño, configurador del delito de estafa, y si tal proceder fue aislado o genérico».

Los querellantes aseguran que el banco «comercializó el producto como si fuera seguro y con funcionamiento similar a un plazo fijo» cuando realmente se trataba de la adquisición de «obligaciones convertibles» que impedían al comprador «recuperar el capital invertido».

Además, acusan al Banco Santander SA, Santander Emisora 150 SAU, los administradores de ambas entidades, los responsables de la emisión, Ignacio Benjumea Cabeza de Vaca y José Antonio Soler, los directores de venta del producto y los empleados que lo ofrecieron de delitos de estafa falsedad, apropiación indebida y contra el mercado y los consumidores.

El juez instructor Moreno archivó la querella en contra del criterio de la Fiscalía de la Audiencia Nacional que defendía que existían indicios de la comisión de un delito de defraudación que afectaba a personas de todo el territorio nacional.

En el auto hecho público este lunes, agregan que «es sostenible pensar» que varios de los suscriptores del producto «no estuvieran por la labor de convertir sus ahorros, planes de pensiones, depósitos o imposiciones a plazo fijo en unas acciones ordinarias de nueva emisión del banco».

Octogenarios y amas de casa sin estudios

Se refieren, en concreto, a «personas de 76, 80, 82 y 85 años» (que figuran entre los clientes compradores de estos valores) y dicen que es difícil pensar que quisieran suscribir un producto especulativo sino rentabilizar un dinero a plazo fijo que fue lo que se les ofreció. Un argumento reiterado por cientos de jueces de toda España en sus fallos condenatorios por la comercialización, años atrás, de productos híbridos (preferentes y deuda subordinada) por parte de las cajas.

A este respecto, destacan que hubo clientes que optaron por cambiar a Valores Santander otros productos que ya tenían, porque se les decía que era más seguro en cuanto que se trataba de un depósito a plazo fijo de alta rentabilidad y por un periodo de cinco años. «De entre los denunciantes hay jubilados, pensionistas, amas de casa con estudios primarios, un albañil, una auxiliar domiciliaria, además de un arquitecto técnico, profesores, funcionarios, administrativos y un comerciante», dice el auto que sugiere que todos adquirieron el producto tras saber que su aportación iba a reportarles un rendimiento del 7,30%.

Los tres magistrados reflejan en su auto un informe de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) sobre el producto en el que advertía que los valores «se colocaron de forma masiva y quizás indiscriminada entre los clientes del banco, en unos momentos en los que se podía intuir y notar los inicios de las turbulencias de los mercados financieros».

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) multó el pasado mes de febrero con casi 17 millones al Banco Santander por la comisión de dos infracciones, una muy grave y otra grave, relacionadas con el producto Valores Santander.

En concreto, la CNMV sancionó con 10 millones de euros al banco que preside Emilio Botín por no disponer de la información necesaria sobre sus clientes en el proceso de suscripción de la emisión Valores Santander. La CNMV considera que la entidad incurrió así en una infracción grave, tipificada en la Ley del Mercado de Valores de 28 de julio, vigente con anterioridad al 21 de diciembre de 2007.

Asimismo, la CNMV impuso una multa de 6,9 millones de euros al banco al considerar que cometió una infracción muy grave, consistente en el incumplimiento de algunas de las obligaciones que regulan la relación entre el Santander y sus clientes respecto al citado producto.

Fuente: vozpopuli.com

La CNMV multa al Banco de Santander con 17 millones de euros

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La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha multado con casi 17 millones de euros al Banco Santander por la comisión de dos infracciones, una muy grave y otra grave, relacionadas con el producto Valores Santander.

En concreto, y según pública hoy el Boletín Oficial del Estado(BOE), la CNMV ha sancionado con 10 millones de euros al Banco Santander por no disponer de la información necesaria sobre sus clientes en el proceso de suscripción de la emisión Valores Santander.

La CNMV considera que la entidad incurrió así en una infracción grave, tipificada en la ley del Mercado de Valores de 28 de julio, vigente con anterioridad al 21 de diciembre del 2007.Esta multa fue impuesta por la CNMV el 13 de junio del 2012.

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Condenan al Santander en La Roda por colocar un producto “tóxico” sin informar de sus riesgos

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  • El banco no comunicó al cliente los detalles de sus “Valores Santander”, una inversión compleja que ofreció incluso antes de que fuera aprobada por la CNMV
  • La entidad bancaria ya ha recurrido esta sentencia

Es noticia que adelanta CRÓNICA DE LA RODA. La titular del juzgado de Instrucción nº1 de La Roda, la magistrada Ethel Honrubia, ha condenado al Banco Santander por la venta de sus “Valores Santander” -un producto tóxico, similar a las preferentes- sin informar correctamente a sus clientes de los detalles y los riesgos de la inversión. La Justicia declara nulo el contrato suscrito entre la entidad y un ciudadano de La Roda y obliga al Santander a devolverle cerca de 25.000 euros.

Según la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, en junio de 2007 el banco ofreció a esta persona un producto de inversión novedoso con una rentabilidad del 7,50%, pese a que ni siquiera había sido aprobado entonces por la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El contrato se selló el 20 de septiembre de ese año, justo al día siguiente de que la CNMV le diera luz verde. En verano de 2012 la entidad comunicó al cliente que su producto -en el que invirtió un total de 100.000 euros- se transformaría obligatoriamente en acciones del Banco Santander, con una pérdida de valor del 60% de su inversión inicial.

Un folleto diez minutos antes de firmar

La juez Honrubia considera probado que, a la hora de firmar, el cliente desconocía lo que realmente estaba contratando al no haber sido informado por el banco ni de las circunstancias ni de los riesgos asumidos por la operación, “lo que afectó relevantemente a la formación de su voluntad y, teniendo en cuenta que el consentimiento es un requisito esencial, su ausencia determina la nulidad de lo concertado”, establece la sentencia.

Durante el juicio, dos de los empleados de la oficina del Santander en La Roda reconocieron que no se realizó ningún test de conveniencia o idoneidad al cliente y que le ofrecieron el producto porque conocían sus características personales y financieras, y los productos y fondos de inversión que había contratado antes.

El director de la sucursal aseguró que cuando se aprobó el producto, en septiembre de 2007, se le explicó al cliente y se le entregó un tríptico… si bien admitió que ese documento se le dio “unos diez minutos antes de firmar”. El demandante niega haberlo recibido. En cualquier caso, la magistrada considera que “aun cuando tuviéramos por cierto que se entregó, resulta insuficiente que con escasos 10 minutos el cliente tuviera tiempo de analizar lo que estaba firmando o de poder apreciar los riesgos que asumía”. Y más aún cuando el propio banco califica este producto como amarillo, en la escala de riesgos de inversiones.

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