afectados preferentes
Un matrimonio de jubilados recupera 674.000 euros. El juez ve abuso de confianza porque la pareja llevaba rosquillas a la oficina y recibían regalos para los nietos.

Un matrimonio de jubilados ha recuperado el dinero que Bankia les invirtió en preferentes y subordinadas. La cantidad total alcanza los 674.000 euros que habían obtenido tras la venta de un taller de coches. Las inversiones en estos productos tóxicos comercializados por la banca se realizaron en 2009 y 2010, en plena crisis económica, política, social y ética.

La entidad financiera procedió a invertir los ahorros del matrimonio, fruto de la venta de un negocio familiar, en productos tóxicos. En concreto, 600.000 euros en preferentes y otros 74.000 euros en obligaciones subordinadas. «Fue un abuso de confianza de libro».

La mujer, ama de casa, era la encargada de «los temas de banco» y mantenía una relación de «amistad» con los empleados de la oficina hasta el punto de que les llevaba rosquillas y recibía regalos para los nietos. «Asumían sus recomendaciones como seguras», ha sentenciado el juez.

En el juicio se muestra cómo los propios empleados consideraron la inversión en preferentes como segura aunque también aclara que «siguieron las indicaciones de los directivos». En esa confianza, cumplieron las exigencias legales de rellenar el test de conveniencia, aunque este estaba previamente rellenado a ordenador y listo para firmar.

El caso de las subordinadas fue peor. Una comercial de Bankia llamó a la mujer que se llevó los papeles a su casa donde el marido firmó el consentimiento. «El folleto informativo fue entregado en el mismo día de la firma», reza la sentencia. Es decir, la información facilitada fue deficiente. «No conocían la naturaleza muy subordinada y perpetua de los valores, la falta de liquidez inmediata y de garantía de devolución del capital invertido; no tenían ni el perfil ni el conocimiento adecuados», concluye la sentencia que recuerda que las subordinadas «computan como capital pero no alcanzan el rango de crédito ordinario».

«Resulta evidente que no eran personas con formación y preparación financiera para adquirir un producto complejo y de riesgo«. La sentencia considera que el consentimiento de la pareja de jubilados estaba viciada por un error esencial y excusable y por lo tanto declara nula la colocación, obliga a Bankia a devolver los 674.000 euros más el interés legal del dinero y condena a la entidad a las costas.

«Es una muestra más de la mala praxis bancaria, de la falta de preparación del personal y de la voluntad de la entidad de convertir los ahorros de los depositantes en capital de la entidad; afortunadamente la Justicia está poniendo las cosas en su sitio».

Fuente: negocios.com