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Una empresa de calzado riojana de Arnedo ha logrado recuperar 258.357 euros «atrapados» en el producto bancario swaps, al demostrarse, según una sentencia de la Audiencia Provincial de La Rioja, que Caja Rioja, actualmente integrada en Bankia, no facilitó una información suficiente y clara.

Esta sentencia dictada por la Audiencia Provincial, que declara nulos seis «swaps» o permuta financiera contratados por esa empresa en 2007 y 2009.

Los «swaps» comercializados a esta empresa de calzado eran «unos falsos seguros» que teóricamente protegían a su cliente contra las subidas de tipos de interés, pero que, «en realidad, era complejos productos financieros que han acarreado ingentes pérdidas a quienes los contrataron».

En este procedimiento, ha indicado, se ha detectado que «la entidad financiera no explicó correctamente al cliente el funcionamiento del producto, sobre todo, en lo que se refiere a que puede acarrear liquidaciones negativas y que la cancelación del mismo supone un coste adicional».

La sentencia constata un «error vicio del consentimiento», dado que la empresa arnedana tomó la decisión de contratar el «swap» sobre una información que era inexacta.

Este fallo judicial de la Audiencia Provincial, del pasado mes de junio, ratifica la sentencia de diciembre de 2013 del Juzgado de Primera Instancia número 3 de Calahorra, que declaró la nulidad de los tres contratos de cobertura de interés de julio de 2007 y de los otros tres de julio de 2009 suscrito por la empresa y Caja Rioja, obligando a las partes a restituirse recíprocamente las cantidades entregadas en virtud de ese contrato.

Esta empresa sufrió un incendio fortuito durante el proceso de reclamación sobre los «swaps», por lo que la devolución del importe ha supuesto una importante ayuda para la reconstrucción y nueva puesta en marcha de esta industria, que da empleo a 80 empleados.

Son «cientos» las empresas españolas que se han visto afectadas por «esta mala práctica bancaria» de los «swaps». En su mayoría, los «swaps» fueron «colocados» por los empleados de las sucursales bancarias en los que los afectados habían depositado su confianza, «saltándose estas el deber de información y asesoramiento a sus clientes, a los que no les explicaron con claridad la complejidad de estos productos».

Fuente: EFE